Jornada escolar ¿continua o partida?

Este es un debate en el que muchos no se quieren posicionar, y otros en cambio tienen una firme opinión al respecto. Para poder opinar debemos empezar viendo las principales diferencias.

La jornada partida, la usada más habitualmente consta de cuatro sesiones de 45 minutos por la mañana, con un recreo a mitad de la jornada de 30 minutos y dos sesiones más después del comedor. La jornada partida suele empezar a las 9 o 9:30, y termina a las 16 o 16:30 respectivamente.

La jornada continua, viene implementándose en los últimos años, comienza a las 9 de la mañana con 6 sesiones lectivas de 45 minutos, con un recreo a mitad de la jornada de 30 minutos, y 2 horas de comedor al final de la jornada.

En total los niños tiene cinco horas de permanencia en el centro, entre sesiones y recreo, dos más contando las horas de comedor, y por necesidades muchos acuden a los desayunos del cole o se quedan en actividades extraescolares, en total pasan entre siete y diez horas en el centro. Es una larga jornada para los más pequeños.

Estamos de acuerdo que no todas las familias tienen las mismas necesidades, no todos podemos conciliar igual, pero vamos a ver diferentes argumentos que defienden una u otra jornada.

Diversos estudios indican que en la jornada partida las sesiones después del comedor se desaprovechan, los niños están más cansados, ¿a quien no le gusta una siesta después de comer? A los más pequeños se les da la opción de dormir, sin embargo a los niños de primaria no, y aun son pequeños para concentrarse después de comer. Los conflictos del patio surgidos durante el recreo del comedor se trasladan al aula y hace más difícil la optimización de las últimas horas.

En la jornada continua se defiende un mejor ajuste en la alimentación de los pequeños, ya que con la partida comen en torno a las 13h, cosa muy difícil de mantener los fines de semana.

Con la jornada partida hay un mayor número de traslados al centro, las familias que no hacen uso del comedor escolar tienen dos trayectos más al día, si la jornada fuera continua esto no sería necesario.

Los centros educativos en la etapa de secundaria utilizan el mismo tipo de horario, en familias con hijos en diferentes etapas les sirve para unificar horarios.

Sin embargo son muchas las familias en contra de la jornada continua. Unos defienden que los niños de los primeros cursos son muy pequeños para comer a las 14, y que un almuerzo a media mañana no es suficiente. Al igual que indican que a edades tempranas el mantener a los niños concertados tres horas seguidas es un quimera, y necesitan desconectar más a menudo, como en la jornada partida, para sacar un mayor provecho de las sesiones.

También consideran que se está anteponiendo la comodidad de los profesores al bienestar de los pequeños de la casa.

Desde luego este es un debate sin claro ganador. En mi humilde opinión, no hay una jornada claramente mejor que otra, cada niño y cada familia es un mundo y lo que a unos les viene bien no tiene porque ser lo mismo que a otros. Por eso creo que debería haber diversidad en cuanto a jornada. Así a la hora de elegir centro educativo al igual que se tiene en cuenta el método de estudio, las instalaciones, etc., se tenga en cuenta la jornada escolar y se pueda elegir centro libremente.

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