Importancia del comedor escolar

En España tenemos al menos 175 días lectivos, por lo que es muy importante fijar la atención es los comedores escolares.

En primer lugar nos fijaremos en que porcentaje se hace uso del comedor escolar. Esto varía en función de las rentas y comunidades autónomas. En España la media de uso del comedor es del 40%, en algunas comunidades mucho más. También depende de la etapa educativa en la que estén y el tipo de centro al que acuden. En la etapa de infantil y primaria hace uso del comedor un 60% aproximadamente, en cambio en la etapa de secundaria variamos mucho según el tipo de centro. Solo 1 de cada 10 institutos públicos tiene este servicio, pero aumenta en los centros concertados y privados hasta un 7 de cada 10.  El porcentaje de niños que hacen uso del comedor en familias con rentas altas aumenta considerablemente, aun existiendo ayudas para cubrir este gasto no todas las familias tienen acceso, tan solo el 11,2% de las familias tiene algún tipo de ayuda o subvención.

Esto nos hace fijarnos también en la diferencia de precio según comunidades, desde 4,25€ al día en La Comunidad Valenciana, los 5,50€ en Madrid o los 6,91€ de Cataluña. Calculado por mes estamos entre 85€ y 138,20€. Estos precios también varían en función del tipo de centro, un colegio público en la Comunidad de Madrid están en 96€ al mes, uno concertado en 134€ y uno privado entorno a 146€.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿Pagamos lo que comen? En realidad según un estudio de la OCU donde se analizaron 622 centros de todo el país, ninguno sacó buena nota.  Hay que ver una principal diferencia entre comedores, el tipo de cocinado. En España solo el 33% de los centros tienen cocina propia, y elaboran todo en el centro. Un 55% tiene contratada una gran empresa que cocina fuera y reparte en diferentes colegios. En este grupo diferenciamos también los catering fríos, cocinan, embasan y transportan al centro la comida, que es calentada allí. Y los que cocinan y transportan caliente para consumir en el día.  Y es que independientemente de cómo se cocine, está el “que se cocina”, si es o no un menú saludable.

Una buena dieta para niños en edad escolar debe incluir:

  • Alimentos ricos en hidratos de carbono, arroz, pasta o patatas como plato principal o guarnición. Entre 2,5 y 3 raciones a la semana.
  • Legumbres un par de veces a la semana, como plato principal o guarnición. El mínimo recomendado es de 1,5 veces a la semana
  • Fruta a diario, Se está tomando 3 de cada 5 días, y en una escasa variedad.
  • Verdura, como plato principal o guarnición. Se recomienda un mínimo de 2,5 raciones a la semana
  • Carnes, pescado y huevos alternándose en los platos principales, pero es importante dar prioridad a las carnes magras y al pescado sobre otros alimentos más grasos. Entre 1 y 2 veces por semana.
Como indica la OCU hay que estar en “Guerra al precocinado”, cierto es que son los platos preferidos por lo más pequeños, las croquetas, patatas fritas o la pizza, son alimentos cuyas s preparaciones suelen venir de precocinados industriales, altamente ricos en grasas e hidratos de carbono y con poca proteína. Aunque en los menús aparecen en poca cantidad, 0,55 raciones a la semana, sería aún mejor si se redujeran a una vez cada dos semanas. 

Aunque las medias de consumo de verduras son adecuadas, casi siempre se elaboran en forma de puré (46%) o de ensaladas (43%), que, según comentan los padres, a menudo se quedan sin tocar en el plato; habría que ofrecer más verdura entera, a ser posible de temporada.

La carne, junto al pescado y los huevos, constituyen la fuente proteica de la dieta de los escolares. Es adecuado un consumo de carne entre una y dos raciones a la semana, pero vigilando que el embutido (salchichas, chorizo, etc.) sea solo ocasional por su elevado porcentaje de grasa y sal.

En cuanto al pescado, debería repartirse entre blanco y azul a partes iguales (el azul supone solo el 22%), con preferencia por los pescados de pequeño tamaño que no presentan problemas de mercurio.

En el postre, debería haber siempre o casi siempre fruta fresca y procurando variar, no solo manzana, pera o plátano, que es lo habitual. Los yogures y postres azucarados no más de una vez a la semana. Para redondear, debería haber mayor presencia de alimentos integrales y no solo pan, también arroz y pasta integrales. Y cuidar mejor el equilibrio de los menús con las guarniciones.

En cualquier caso, OCU recuerda la importancia de seguir unos hábitos de vida saludables, también a través de la práctica del deporte, ya sea durante el horario escolar o fuera de él. La Organización Mundial de la Salud advierte que el 81% de los niños y adolescente no realiza al menos 60 minutos de actividad física, lo que aumenta el riesgo de sufrir diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Los menús escolares adaptados se han multiplicado por veinte en los últimos diez años por el auge de alergias e intolerancias alimentarias y motivos culturales

Las principales alergias son al gluten y lactosa, aunque cada vez hay más, a las legumbres y cereales, frutos secos, huevo, pescado, frutas o verduras. Esto hace que nos encontremos con menús personalizados a los niños que sufren múltiples alergias.

También hay diversidad de menú en cuanto a motivos culturales, el más habitual es el menú apto para musulmanes, sin carne de cerdo, pero también tenemos el hindú sin carne de ternera. Y cada vez son más los que piden menú vegetariano con consumo de huevo y leche o el vegano, que se suple con tofu o seitán, este último menú suele tener un sobrecoste.

También hay que tener en cuenta a parte del menú, la atención que reciben nuestros hijos. Los ratios son muy importantes, la norma establece el siguiente ratio en cuanto a monitores:

  • Educación infantil, 3 años: un monitor o monitora para cada 15 comensales o fracción superior a 8.
  • Educación infantil, 4 y 5 años y primer ciclo de educación primaria: un monitor o monitora para cada 20 comensales o fracción superior a 10.
  • Segundo y tercer ciclo de educación primaria y educación secundaria: un monitor o monitora para cada 30 comensales o fracción superior a 15.

A parte de este ratio hay que tener en cuenta las funciones que realizan los monitores de comedor. No solo se encargan de servir o supervisar la alimentación. También tienen que tener ciertas características para garantizar la seguridad, el bienestar y el orden de los estudiantes. Los monitores deben tener paciencia y empatía, pues deben ser capaces de manejar situaciones con calma y comprensión. Deben tener conocimientos de primeros auxilios, es útil que el monitor esté capacitado para actuar en caso de emergencias médicas.  Deben ser capaces de organizar el tiempo de la comida y tener unos conocimientos mínimos de nutrición.

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